
Cuando hablamos de la búsqueda de vida extraterrestre principalmente estaremos hablando de SETI, siglas de Search for Extra Terrestrial Intelligence, el nombre que agrupa a todos los proyectos y actividades que se desarrollan teniendo como meta el encontrar, mediante medios científicos, principalmente captando transmisiones electromagnéticas, evidencias de vida extraterrestre.
Creo que era el místico San Juan de la Cruz quien decía que “para ir a donde no sabes has de ir por donde no sabes”, aunque esa frase lo empleaba para buscar a Dios creo que la podemos usar para definir las actividades SETI. ¿Por qué digo esto? Porque las actividades SETI se hacen completamente a ciegas, tentando, apuntando con una antena a un punto del universo, probar con una frecuencia y longitud de onda y analizando los datos que nos lleguen. Es tal el desconocimiento que hay en torno al universo que no hay ningún método fiable para hallar vida extraterrestre, pero sin embargo es un buen comienzo.
Me gustaría, en estas líneas hablar sobre SETI, sus claves, sus proyectos más famosos y un poco de su historia en una pequeña serie de artículos en los que intentaremos conocer algo mejor esta apasionante ciencia.
La ecuación Drake

En 1959, los científicos G. Cocconi y P. Morrison publicaron en la revista ‘Nature‘ un trabajo titulado ‘Searching for Interstellar Communications‘ (‘Búsqueda de Comunicaciones Interestelares’) en el que apuntaban a la búsqueda de señales en el espectro de las microondas. Al año siguiente el científico Frank Drake formuló la ecuación que establecería la base científica de SETI. La ecuación de Drake (N = R*·fp·ne·fl·fi·fc·L) intentaba explicar el número de civilizaciones extraterrestres (N) que podría haber en el universo en base a los sistemas estelares conocidos. La ecuación se dividía en los siguientes componentes (entre paréntesis pongo las estimaciones de Drake):
- R*: la media de estrellas que se forman en nuestra galaxia cada año. (10 estrellas por año)
- fp: es la fracción de estas estrellas que tienen planetas (0.5)
- ne: la media de planetas que soportarían vida por estrella que tuvieran planetas en su órbita (2)
- fl: la fracción de estos planetas que desarrollarían vida (1)
- fi: la fracción de estos planetas “con vida” que desarrollarían vida inteligente (0.01)
- fc: es la fracción de civilizaciones que desarrollarían una tecnología que lanzarían señales detectables en el espacio (0.01)
- L: el tiempo en el que una civilización inteligente, y comunicativa, podría existir (10000 años)
Si habéis hecho el cálculo con las estimaciones de Drake habéis visto que habría por lo menos una decena de civilizaciones en el universo lo suficientemente avanzadas como para que sea factible el contacto por medio de ondas de radio. Sin embargo las últimas estimaciones de la NASA, la ESA y otras intituciones astronómicas calculan en 2.33 el número de estas civilizaciones.
El hecho de que se base en esta ecuación practicamente todo SETI ha provocado grandes discrepancias en la comunidad científica. Los principales argumentos de los escépticos se centran en el hecho de que la ecuación está basada en meras suposiciones y probabilidades y la verdad es que es un argumento bastante fuerte. No es que me posicione del lado de los escépticos pero desgraciadamente no hay pruebas irrefutables de la vida extraterrestre, y ese será el gran caballo de batalla entre creyentes y escépticos.
Frank Drake inició, en base a esta teoría, el primer experimento SETI, que fue llamado Proyecto Ozma (aludiendo a la Princesa Ozma de ‘El Mago de Oz’). El Proyecto Ozma se realizó a través de un radiotelescopio usando una frecuencia de 1.42 GHz apuntando a Tau Ceti y Epsilon Eridani, dos estrellas similares a nuestro Sol por lo que tendrían muchas posibilidades de albergar planetas habitados. El experimento no obtuvo resultados más significativos que una falsa señal que se determinó que provenía de un avión militar que emitia en frecuencias no autorizadas.
1.42 GHz
Uno de los pocos aspectos “al azar” que tienen los experimentos SETI es la frecuencia usada para intentar captar estas señales. 1.42 Ghz es la frecuencia del hidrógeno, el elemento atómico más abundante en el universo.
Los iniciadores de SETI establecieron esta frecuencia basándose en la suposición de que si hubiera una civilización lo suficientemente avanzada como para establecer comunicaciones de este tipo entenderían algo de astronomía en general y de radioastronomía en particular y por tanto usarían una frecuencia que fuese fácil de distinguir como esta.
Así, hace casi cincuenta años surgió la base de la acción más importante por parte de la humanidad para intentar hallar vida inteligente ahí fuera y demostrar que no estamos solos en el universo. En la siguiente entrega hablaré de los progresos, hallazgos y experimentos más importantes que nos ha dejado SETI.
6 Comentarios
08.58 21·12·09
Antonio Ortiz dijo:
Hace tiempo que lo tuve instalado, quizás merezca la pena darle una segunda oportunidad
12.21 21·12·09
Albertini dijo:
Lo que instalaste probablemente sea el Seti@home del cual hablaré un una proxima entrega.