
Con frecuencia nos encontramos con numerosos intentos de enviar señales al espacio. Todos con la intención de que “alguien” de otra galaxia próxima lo reciba y pueda emitir una respuesta al mismo. A pesar de la dificultad que entraña, muchos son los científicos e investigaciones que se han llevado a cabo. Pero ¿y en caso contrario? Es decir, ¿recibimos mensajes del exterior? El caso más conocido es de la señal Wow!, una señal recibida en 1977 y que es de origen desconocido.
Fue el 15 de agosto de 1977 a las 23:16 horas exactamente, en el radiobservatorio Big Ear. Allí, el radiotelescopio recibió una señal de gran intensidad, durante 72 segundos, de hasta treinta veces superior al ruido de fondo de los receptores de radio. No se pudo grabar, siguiendo el protocolo, pero sí se registró por la computadora y se anotó, posteriormente en papel continuo, la recepción de tan espectacular señal, precisamente con una anotación que indicaba en bolígrafo rojo “Wow!”. Y resulta ser una de las evidencias más sólidas de la existencia de vida inteligente ahí fuera.
