
Desde los años 60 se habían conocido casos muy extraños de animales extrañamente mutilados. A menudo reses de ganado, caballos y ovejas que aparecían muertos con brutales y extrañas mutilaciones. En concreto, en 1967, en en Colorado, EEUU, un veterinario realizó una autopsia a una yegua encontrada muerta y descubrió como el cerebro, la espina dorsal y otros órganos (incluso el corazón), habían sido retirados con enorme precisión. No había sangre, estaba vaciada sin manchas en su cuerpo. Aquello alarmó a los habitantes de la zona que relacionaron este caso y otros similares a la aparición de extraños helicópteros negros, luces en movimientos y supuestos seres extraterrestres avistados por la zona.
Pero éste y otros casos posteriores, a pesar de su crudeza, no son tan sorprendentes como el caso del hombre mutilado encontrado por la policía en el embalse de Guarapiranga, al sur de Sao Paulo (Brasil) en el año 1994. Fue llamativo gracias a que uno de los agentes que lo encontraron envió algunas fotos a un primo suyo, doctor, que estudió el caso extrayendo horrendas conclusiones.



